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Departamento Picún Leufú

El Mangrullo

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Descripción de la imagen

El área protegida El Mangrullo se encuentra ubicada en el departamento Picún Leufú, a 18 km. de la localidad homónima. Fue creada en Mayo de 1996 por Decreto Provincial 1320, con el objetivo de proteger y conservar la diversidad de especies representativas de la Región Natural del Monte Occidental. La vegetación característica de la Península Cabo Alarcón, donde se encuentra el Área Protegida “El Mangrullo” (de 8800 hectáreas) es un matorral arbustivo bajo y con una cobertura del 25 al 40%. La jarilla macho (Larrea divaricata) es la especie dominante en gran parte del área, aunque también pueden encontrarse la jarilla hembra (Larrea cuneifolia), y en sectores próximos a la napa freática, la jarilla fina (Larrea nitida). Las jarillas, son las plantas características del ecosistema del monte, que cubre aproximadamente la mitad de la Provincia del Neuquén. No superan los 2,5 metros de altura, y generalmente se agrupan junto a otros arbustos y hierbas en montículos llamados “nebkas”, islas de fertilidad con mayor proporción de nutrientes.

Todas las jarillas son resinosas, razón por la cual sus hojas se ven brillantes. Las resinas serían potencialmente industrializables, en la fabricación de pinturas, lubricantes, fungicidas, antioxidantes, etc. como ocurre con la única especie norteamericana de este género. Las comunidades de estas plantas llegan a desarrollarse en condiciones extremas de sequía, en las que la ausencia de agua impide el desarrollo de otras especies vegetales. Bajo condiciones más favorables de humedad y mecanismos aún no muy conocidos, inhiben el crecimiento de otras jarillas. Se ha sugerido su uso en delimitación de linderos y en la formación de barreras corta vientos.

Otras plantas como el matasebo (Monttea aphylla), por ejemplo, tienen hojas tan pequeñas que resultan difíciles de identificar. Estas especies fotosintetizan principalmente por los tallos. Los matasebos eliminan periódicamente una sustancia resinosa muy combustible y tienen una leña muy buscada. La pérdida de matasebos ha generado, además de la desprotección del suelo, un perjuicio para especies de aves como el caserote o cachilote (Pseudoseisura gutturalis) que nidifican en sus ramas por el porte erecto y su fortaleza que resiste mejor que otros arbustos la fuerza de los vientos. El solupe (Ephedra spp.), suele encontrarse con baja frecuencia. Esta planta es la única gimnosperma (planta con óvulos desnudos) del monte. Produce conos comestibles que algunos pobladores utilizan para la elaboración de dulces. El chañar brea (Cercidium praecox), es un árbol o arbusto bien adaptado al ambiente seco del Área Protegida “El Mangrullo”. Tiene un poderoso sistema de raíces. La corteza verde es fotosintética, y reemplaza la función de las hojas que caen tempranamente luego de formadas en primavera. Esta especie ha sido sugerida como ornamental por sus flores amarillas numerosas y vistosas y el color verde intenso del tronco, ramas y ramitas. De sus heridas expide una goma dulce, comestible, de color amarillo-rojizo, y muy pegajosa, como indica el nombre de brea. Las aplicaciones más comunes de esta especie han sido como medicinal para afecciones bronquiales (remedio para la tos) y curación de artículos de cerámica y como pegamento casero. El chañar brea podría constituirse en un recurso interesante con un aprovechamiento sistemático. Una planta cuyas ramas principales crecen bajo tierra es conocida como alpataco (Prosopis flexuosa var. depressa). Tiene 0.20 a 3 metros de altura, y ramas aéreas con espinas notablemente largas en las axilas de las hojas. El nombre alpataco proviene del quechua y significa “árbol de tierra”, haciendo referencia a sus troncos subterráneos. De las ramas principales emergen las ramas aéreas, erectas y flexuosas, que pueden extenderse y abarcar hasta 10 metros de diámetro. Las flores, de color amarillo, verde o rojas, se disponen en espigas o racimos densos y pueden verse desde la primavera hasta el verano. El fruto es una legumbre con pulpa escasa, dulce, que constituye un importante recurso forrajero en algunas regiones. En sectores con depósitos eólicos es frecuente la presencia de la “falsa retama” (Neosparton aphyllum), muy aromática en primavera. En los sitios inundables es común la “Chilca” (Baccharis salicifolia), usada por los pobladores como medicina para dolores estomacales y el “Tamarisco” (Tamarix gallica), una especie introducida en América por el hombre.

La fauna

Con respecto a la fauna, en ésta área protegida es posible encontrar especies como los cuises (Microcavia australis), y otros mamíferos del área como la rata canguro (Eligmodontia typus), los piches y los peludos, que se refugian en cuevas, aunque es posible encontrarlos sobre tierra en horas nocturnas. Especies como zorros, puma, gatos silvestres, también tienen frecuentemente actividad nocturna para no exponerse a las altas temperaturas diurnas. Las maras (Dolichotis patagonum) son escasas en el área, probablemente por presión de cazadores. Las aves son los vertebrados más frecuentes y tienen una amplia gama de hábitats en el área protegida. Los choiques (Pterocnemia pennata), aunque muy diezmados por la caza, recorren toda el área. Otras especies visitan continuamente arbustos en busca de insectos como los canasteros (Astenes spp.), o en busca de semillas como los yales (Phrigilus carbonarius y Phrigilus fruticeti), diucas (Diuca diuca) y chingolos (Zonotrichia capensis). Las águilas moras, aguiluchos, caranchos, chimangos, halcones y jotes o buitres, entre las aves rapaces y carroñeras, y diversas especies de golondrinas, recorren grandes distancias ocupando básicamente el aire como espacio vital. Flamencos, Garzas Moras, Cisnes de cuello negro y cuello blanco (cisne coscoroba) son las especies más grandes frecuentes en lagunas internas como la llamada “Laguna del Cisne”. En estos sitios se ven aves acuáticas pescadoras como los Macaes y el Biguá, filtradoras como diversos patos, herbívoras como las gallaretas, a las que se suman comedoras de pequeños insectos en las márgenes como los Chorlos, entre otros. Los nidos de las aves terrestres, pueden ser de compleja construcción, como los del Cachilote (Pseidoseusura lophotes), que trabaja arduamente entre los arbustos para tomar con el pico, trasladar y organizar distintos tipos de palitos a lo que termina siendo una estructura de medio metro de ancho por un metro de largo, con una pequeña entrada en forma de tubo que desemboca en una sala de suaves palitos y cortezas donde depositan huevos, toda recubierta de ramas espinosas en la parte exterior.

Una presencia habitual: los reptiles

Los reptiles son una presencia habitual. Entre las especies de reptiles del Área Protegida “El Mangrullo”, la lagartija Liolaemus darwinii es la especie más frecuente. Es un saurio pequeño, de unos 6 cm. de largo, diurno, ovíparo e insectívoro. Se comunica por movimientos estereotipados de la parte anterior del cuerpo, que ejecutan de acuerdo a un programa genético. Estos despliegues a veces son sólo de cabeza y otras veces van acompañados de flexiones de patas delanteras. Tienen un repertorio comunicativo que regula el comportamiento social. Los mensajes de movimiento juegan un rol importante, tanto para delimitar territorios con otras lagartijas como para reconocer en el cortejo a otros individuos de la misma especie. Otro lagarto frecuente es el temido “matuasto” (Leiosaurus belli). Mide unos 10 cm., tiene la cabeza grande, y la cola muy corta. Si una persona intenta agarrarlo emite un sonoro e intimidante bufido con la boca abierta y, si llega a morder, mantiene su boca fuertemente cerrada sin abrirla durante mucho tiempo. Esta forma de actuar ha motivado el temor de los pobladores hacia los inofensivos matuastos, cuya mordedura solo produce un leve dolor y carece de veneno, como en todos los saurios argentinos. También extendidas, pero en sitios rocosos, se encuentran lagartijas nocturnas o crepusculares, llamadas gekkos (Homonota spp). Los gekkos son fácilmente identificables porque siempre tienen los ojos abiertos y tienen una cola abultada donde acumulan reservas. Además de otras especies como la Lagartija Cola Roja Cnemidophorus longicaudus, hay reptiles más difíciles aún de encontrar como las Lagartijas sin patas, de hábitos subterráneos y viboritas ciegas de la familia de serpientes Leptotiflópidos.

Lic. Daniel Pérez
Cátedras: Intervención en Ambientes Degradados. Formación Ambiental.
Introducción a las Ciencias Ambientales. Técnicas de Evaluación y Riesgo Ambiental.
Carrera: Lic. en Saneamiento y Protección Ambiental.
Escuela Superior de Salud y Ambiente (ESSA):
Director del Area Protegida "Parque Universitario Provincia del Monte" de la UNCO".